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1904 otra Página/ J.E. Mejía Uclés

1904 otra Página/ J.E. Mejía Uclés

1904 otra Página/ J.E. Mejía Uclés

El año de 1778, el Virreinato de Lima, redujo su área geográfica Sur al fundarse la Capitanía General de Chile.

Delimitándose ambas jurisdicciones por los extremos sur y norte con el desierto de Atacama. Ese mismo año, el Virreinato del Perú sufre una nueva reducción de su superficie para el beneficio jurisdiccional de la Audiencia de Charcas.

Lo que se ratifica en esa fecha, por mandato real, al separar el Alto Perú (hoy Bolivia) del Virreinato del Perú. De lo que se deduce que llegado el año de 1810, el Alto Perú o Audiencia de Charcas (Bolivia), no poseía ni un metro de tierra sobre el litoral, pues este concepto debía aplicarse al nuevo estado boliviano que había aceptado el “Uti Possidetis Juris” Todo el tráfico comercial y/o de pasajeros desde el Pacífico hacía Bolivia se realizaba por los Puertos del Perú o de Chile, y del Atlántico, por el puerto de Buenos Aires.

De lo anterior se colige; si la nueva República de Bolivia no tuvo litoral al momento de nacer a su vida independiente, y tampoco en la época hispana como Presidencia de Charcas, ¿como entonces pudo aparecer más adelante ejerciendo jurisdicción en un tramo de la costa chilena? En la memoria preparada por el Virrey de Perú, Francisco Gil de Taboada y Lemos, aparece la frase; “el Perú comprende desde la ensenada de Tumbes hasta el río Loa, “Confina por el Sur con el Reino de Chile, de quien lo divide el dilatado desierto de Atacama”. De lo que se desprende, con claridad meridiana, que la frontera entre ambos reinos estaba bien definida en aquella época.

Al nacer Bolivia como Estado Independiente, después de Chile y Perú, su frontera Oeste crece hacia el Océano y se introduce como una cuña entre ambos países. Esgrimiendo un imaginario Decreto de Bolívar, mediante el cual éste abusando de un poder que no tenía, le concedió soberanía en un tramo de la costa del Pacífico.

El Alto Perú (Bolivia), pertenecía al Virreinato del Río de la Plata (La Paz, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca), lo que no quiere decir que la República Argentina, le concediera salida al Atlántico o le entregara soberanía sobre el litoral del Pacífico cuyos legítimos dueños eran Chile o el Perú.

En consecuencia, la nueva República del Altiplano (Bolivia), era mediterránea y no tenía ningún contacto con el Océano Pacífico. Es el Perú, quien le facilita a Bolivia los puertos y caletas de sus costas, que será el de Cobija, en donde Bolivia no ha pensado en ejercer soberanía, pues sólo es una facilidad de tránsito desde y hacia Bolivia.

Mientras los chilenos vivían los tiempos de la anarquía (1824-1830), no le dieron atención a la usurpación del territorio que les había hecho Bolivia. La expropiación de la caleta de Cobija, territorio soberano de Chile, que nunca fue sustentado jurídicamente por Bolivia. El proceso de debate de límites entre Bolivia y Chile se puede dividir en 3 fases; 1. Desde la usurpación del litoral chileno hasta el Tratado Secreto con el Perú de 1873; 2. El Tratado de 1874 entre Chile y Bolivia; 3. Fin del Tratado de 1874 y el remate de las salitreras.

Es decir entonces que los roces entre Bolivianos y Chilenos, es de larga data, desde el año de 1842, hasta la Guerra del Pacífico de 1879, en la cual Bolivia pierde 120,000 kilómetros cuadrados de territorio firme y 400 kilómetros de costa, reafirmando así su mediterraneidad, después que había sellado con el Perú, un Tratado Secreto en 1873. Por el cual Perú pretendía ser contrapeso a los intereses territoriales de Chile.

En ejecución del propósito consignado en el artículo 8º. Del Pacto de Tregua de 4 de abril de 1844, las Repúblicas de Chile y Bolivia acordaron firmar un Tratado de Paz y Amistad en 1904, quedando reconocidos por este Acuerdo, el dominio absoluto y perpetuo de Chile sobre los territorios ocupados por éste en virtud del artículo 20, de dicho Pacto de Tregua de 1844. Del Artículo 6º, del Tratado de 1904, se desprende que “la República de Chile reconoce a favor de Bolivia, a perpetuidad, el amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico”.

En el Artículo VII, del mencionado Tratado, se consigna que: “La República de Bolivia tendrá el derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para realizar sus actividades de comercio. Por ahora señala por tales puertos habilitados para su comercio los de Antofagasta y Arica”. Es importante hacer notar que en este Tratado se aplica la cláusula de “la nación más favorecida”. Compromiso de un Estado de conceder a otro Estado el arancel más bajo que se aplique a cualquier otro país.

El fallo de la Corte Internacional de Justicia, no hizo más que refrendar lo que ya las Partes Contratantes habían acordado en el Tratado de 1904, consagrando que Chile no puede ser forzado a ceder soberanía. No se puede aplicar aquí, ni confundir a la opinión pública manifestando que las conversaciones, y otras prácticas diplomáticas puedan consagrarse como “costumbre internacional”, ya que todo diálogo y encuentro informal, no formulan ni mucho menos generan compromiso alguno para las partes negociadoras, ya que todo queda a juicio y discreción de las Partes que así lo convienen.

Por último, la aguas del Río Silala, nacen en territorio Boliviano, pero geográficamente pasan por territorio chileno que perfectamente pueda canalizar dichas aguas, tal como lo argumenta Costa Rica, que hace uso de las aguas del Río San Juan, que es de Nicaragua, y no digamos el Rio Negro que nace en Honduras y es un afluente del Río Lempa, que fluye por territorio salvadoreño.

jemejiaucles@gmail.com martes, a 16 de octubre de 2018.

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