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Diplomacia y Economía

1904 otra Página/ J.E. Mejía Uclés

Diplomacia y Economía

DIPLOMACIA ECONÓMICA
OTRA PÁGINA/ J.E. MEJÍA UCLÉS

La Diplomacia Económica de Honduras, me lleva a analizar de manera general lo que el país, ha logrado en los años en que se ha enfrentado a las negociaciones de los Tratados de Libre Comercio. Desde 1984, año en que presentamos a la consideración de México un Acuerdo sobre Preferencias Arancelarias, que no tuvo mayor significación hasta el año de 1996, en que derivado de la Declaración de Tuxtla-Gutiérrez II, de 16 de febrero de 1996.

Coincidiendo con el nuevo entorno internacional, es necesario redoblar esfuerzos para lograr la plena integración económica, teniendo en cuenta los Acuerdos de Tuxtla-Gutiérrez y los Tratados de Libre Comercio, en proceso de negociación entre los países del área.

México, fue la primera experiencia, enfrentados a un desconocimiento completo de lo que Honduras pretendía, más reproches que frases de aliento las que se recibían.

Unos industriales y agricultores que no atendían nada más que el mercado nacional y el mercado regional, sumado a que la mayor actividad económica del país, se orientaba a exportar al mercado norteamericano. Teníamos diez años de estar enfrascados en la producción maquilera, empezando a dar, nuevamente los pasos del enclave, que otrora fue el banano y ahora es la industria, hilo, textil.

Luego vinieron los otros Tratados, unos con mayor o menos éxito, todo dependiendo de la oferta exportable ese Talón de Aquiles, que siempre nos castiga y sigue castigándonos en el tema de la productividad y competitividad. Colombia, Panamá, México, República Dominicana, Canadá, Estados Unidos de América, Chile, Perú, Corea del Sur, Taiwan, Convenio de Asociación con la Unión Europea. Y, los Tratados en proceso de negociación entre Centroamérica y el CARICOM, Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), Acuerdos de Alcance Parcial con Ecuador y con Cuba.

Qué hemos logrado? cual ha sido el éxito de tanto esfuerzo de parte del sector privado. El incentivo de crear 600.000 empleos teniendo como plazo el año 2020, es un estímulo siempre y cuando se creen los canales que permitan mejorar la capacidad de la mano de obra, función está que no ha sido cumplida por el INFOP, su pensum académico no responde a los tiempos actuales ni a los requerimientos de las empresas, lo mismo acontece con el Consejo Nacional de Inversiones, que ante las expectativas de la poca seguridad jurídica y ciudadana que vive el país va a ser un mecanismo que desmotivará a los inversionistas, sumando a ello la necesidad que existe de una reforma administrativa y tributaria.

Cuánto hemos luchado en el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), en crear un Instituto de Comercio Exterior, autónomo, descentralizado, en que puedan confluir tanto el sector público como el privado en mejorar las exportaciones, promociones, los nuevos empleos. El impacto de las nuevas tecnologías digitales se ha venido ampliando debido a la diseminación de la inteligencia artificial, la robotización, los encadenamientos y el big data y demás innovaciones.

Nos veremos obligados a acelerar el cambio educativo, que aborde los retos de la tecnología y la transformación del sistema en sí. La innovación es un cambio. Los grandes temas que afectan la educación son iniciativas que surgen al margen de la vida política.

La revolución digital abre enormes posibilidades a los países en desarrollo porque pueden captar inversión extranjera directa para la creación de nuevas empresas. Desde luego estos cambios y la velocidad de los mismos, tendrán grandes consecuencias para el mundo.

La preocupación es que la revolución industrial (1845), destruyo una enorme cantidad de puestos de trabajo, es lo que se ha dado en llamar “la clase inútil”, un fuerte grupo social quedó desempleado.

No es nada nuevo, si tomamos en consideración que la automatización produce desempleo, ya había aparecido con la revolución industrial, cuando los telares automáticos suplantaron la mano de obra, en el siglo XVIII, ya se hablaba que uno de los retos era el de mantener el nivel de empleo al mismo tiempo que las máquinas reemplazan al hombre, que no solo lo reemplazaron, sino que también crearon empleos en nuevas industrias, compensando con creces los empleos perdidos.

Ya hemos visto que no hay una política ni una diplomacia sin un mínimo de experiencia, y lamentablemente la Secretaría de Relaciones Exteriores, no ha conformado la más mínima política exterior a la diplomacia económica, a lo ínfimo que han llegado es a crear una Dirección General de Integración, respondiendo con ello más a la atención del Sistema de la Integración Centroamericana. Mecanismo, que en lo económico y comercial lo traduce a través del Subsistema de la Integración, que renqueando va dando a luz la implementación y desarrollo de la Unión Aduanera del Triángulo Norte.

Una política exterior que no se apoye en los valores internos de la empresa privada y de sus mecanismos, es una política renqueante., es sufrir de miopía ante él futuro como lo analizamos en párrafos anteriores.

No es buscar la perfección, pero sí tratar de enfrentar la globalización que ahora está en precario, por un proteccionismo obtuso que se ha convertido en una batalla comercial sin sentido, ya que a la larga ese proteccionismo va a revertir en una inflación y en el costo más elevado de los productos, no es aislándose como se consiguen efectos, es con más participación. A efectos de la economía de Honduras, no nos interesa de ninguna manera el proteccionismo, más al contrario la globalización, la política económica multilateral. Es el viejo adagio: Vale más lo bueno que lo malo.

La política exterior de Honduras, no es ni mucho menos perfecta, pero se obliga a ser proactiva, con su objetivo final de tender puentes y asumir responsabilidades.

jemejiaucles@gmail.com lunes, a 8 de Octubre de 2018.

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