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J.E. MEJÍA UCLÉS: EL SISTEMA PARLAMENTARIO

J.E. MEJÍA UCLÉS: EL SISTEMA PARLAMENTARIO

Radio América. El Sistema Parlamentario tiene sus raíces en los países de origen Sajón y los europeos, en el cual coinciden dos Cámaras, el Senado o Cámara Alta y la Cámara Baja, o Cámara de Diputados. En América hay países, que actualmente disponen de las dos Cámaras, las cuales son de elección directa y en forma proporcional por los ciudadanos inscritos en un padrón electoral: México, Perú,  así como también los unicameralistas que sólo disponen de una Cámara, Asamblea o Congreso de Diputados. El sistema Parlamentario puro se instalo en Francia; para posteriormente pasar a la Quinta República de De Gaulle. Según uno de mis lectores querer instalar el Parlamentarismo en Honduras, sería igual a ensillar a una vaca, que tal.

La democracia parlamentaria, tiene sus mitos y realidades, un sistema político que tiene como centro al Parlamento, a cargo del poder legislativo. El parlamento es el organismo responsable de elegir al gobierno que administra el poder ejecutivo. En el parlamentarismo, el poder ejecutivo está formado por un monarca o presidente (el Jefe de Estado, el caso de Honduras), que tiene atribuciones limitadas y por un gobierno cuyo jefe resulta designado por el parlamento. El propio parlamento está en condiciones de censurar a dicho gobierno. En el parlamentarismo hay que diferenciar, en definitiva, entre Jefe de Estado (que carece de poderes ejecutivos reales) y el Jefe de gobierno (suele ejercer funciones de primer ministro). En el caso particular de Honduras, tenemos el caso de Ramón Rosa, quien ejerció en tiempos de Soto, como Ministro General.

Si hay un sistema político que haya experimentado transformaciones en la época moderna y contemporánea, el caso Español en la actualidad, en que los partidos después de dos elecciones no se han puesto de acuerdo para conformar un nuevo gobierno, en una monarquía constitucional. La construcción de una cultura política -en este caso concreto, una cultura parlamentaria- válida para la sociedad hondureña actual exige, como primer presupuesto, que tal cultura se acomode a las necesidades de la sociedad que son muchas y deficientes y que sobre todo respondan a sus demandas reales y no ficticias. Elaborar una nueva línea de pensamiento democrático, una línea que acoja los grandes procesos que necesita el país y la sociedad.

La importancia de los Parlamentos proviene,  de las propias características del régimen democrático. La negociación, la conciliación y la búsqueda de formulas de transacción es básica. El gobierno, debido al hilo conductor que, le une con el partido y con el grupo parlamentario, está normalmente en condiciones de conseguir que la mayoría parlamentaria respalde sus criterios, aún cuando cuente con la mayoría absoluta en las Cámaras. Los gobiernos de los sistemas democráticos sueles preferir la búsqueda de formulas de composición con las minorías a la imposición de sus propias posiciones. Incluso las mayorías parlamentarias más elevadas se ven, en un sistema democrático, forzadas a buscar soluciones negociadas, ampliando así los apoyos políticos y la base social de sus actuaciones. Y es en el Parlamento, donde están presentes las fuerzas políticas más representativas, el lugar  en que se produce dicha búsqueda de apoyos. Los Parlamentos son, en suma, el foro político por excelencia, y los medios de comunicación social trasladan los debates que tienen lugar, contribuyendo, de esta manera, a formar la opinión del electorado sobre la actuación del gobierno y las alternativas que a ella se ofrecen.

Los Parlamentos están sujetos a la Constitución, existiendo para ello, el Tribunal Constitucional, que tiene atribuida la función de verificar la adecuación a la Constitución el ejercicio que el Parlamento haga de su potestad legislativa. Los grupos parlamentarios, por su parte, son la expresión parlamentaria de los partidos políticos. En consecuencia, la dirección  del partido y del grupo parlamentario coincidirán  normalmente, como a la vez coincidirán, si el grupo logra formar gobierno, con el Poder Ejecutivo. Se produce así la circunstancia de que la mayoría parlamentaria teóricamente llamada a controlar el gobierno, esté, en la práctica, subordinada. Se produce, un traslape de funciones desde el Parlamento hacia la sede de los partidos políticos en él representados.

En el parlamentarismo, el único flujo real e institucionalizado para la legitimación del Derecho reside en las elecciones periódicas que configuran al mismo tiempo el Parlamento como poder Legislativo del que dimanan las leyes y al Ejecutivo. No es posible, por tanto, omitir que el Ejecutivo emana del Parlamento, o más precisamente dicho, de la mayoría parlamentaria. Quienes conciben el sistema parlamentario como el permanente enfrentamiento entre el Parlamento y el Gobierno, es decir, entre la mayoría parlamentaria y el Gobierno emanado de ella, se hace necesario resaltar que el parlamentarismo sólo puede funcionar sobre la base de una colaboración y confianza entre los Poderes Legislativo y Ejecutivo, toda vez que el Ejecutivo no es, en estricta lógica, otra cosa que dimana del poder Legislativo.

jmejiaucles@gmail.com

 

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