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J.E. MEJÍA UCLÉS: LEGÍTIMA DEFENSA II

J. E. MEJÍA UCLÉS: EL MIEDO

J.E. MEJÍA UCLÉS: LEGÍTIMA DEFENSA II

En la Organización de Estados Americanos (OEA), se ha desplegado el esfuerzo de articular en instrumentos apropiados, los procedimientos pacíficos para la solución de las controversias, culminando en un instrumento único, el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas o Pacto de Bogotá.

Como lo dijo un gran tratadista, es el perfecto espécimen, en esta materia, de la plenitud hermética del derecho, o la obra del idealismo latinoamericano, dado que sufrió numerosas reservas de parte de los estados signatarios. No podía ser la excepción la de la delegación norteamericana, reiterando la llamada enmienda Connally, según la cual la sumisión norteamericana a la Corte Internacional de Justicia, depende en cada caso de su libre aceptación, según que consideren que la materia del litigio es o no de su exclusiva jurisdicción doméstica. Es evidente que ningún instrumento interamericano puede tener valor real sin en él no participa plenamente la potencia mayor del Hemisferio.

En él TIAR, se lee, Artículo II “Las Altas Partes Contratantes se comprometen a someter toda controversia que surja entre ellas a los métodos de solución pacifica y a tratar de “resolverla” entre sí, mediante los procedimientos vigentes en el Sistema Interamericano, antes de referirla a la Asamblea General o al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Contradicción, en el sentido de que no puede llevarse ante ninguna instancia posterior, una controversia que no ha sido previamente resuelta.

Ejemplos de ello, la imparcialidad que vieron en su oportunidad Cuba y Guatemala de resolver sus controversias en la OEA.

Pero a la luz de los preceptos de la Carta de las Naciones Unidas, y no de la Carta de la OEA., ni mucho menos en sus instrumentos colaterales, por la simple razón de que, en caso de conflicto, la primera es decir la ONU prevalece sin discusión sobre todo instrumento cualquiera, según se determina en el artículo 103 de la Carta de San Francisco y se reconoce en el artículo 137 de la Carta de Bogotá: “Ninguna de las estipulaciones de esta Carta se interpretará en el sentido de menoscabar los derechos y obligaciones de los Estados Miembros de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas”.

La X Conferencia Interamericana o Conferencia de Caracas. Los criterios latinoamericanos chocaron en Caracas, por un lado los gobiernos latinoamricanos pretendían de los norteamericanos préstamos blandos para el desarrollo, precios más altos por sus materias primas y acceso fácil al mercado estadounidense. Pero los vientos de intervención ya se hacían notar.

John Foster Dulles, secretario de Estado norteamericano, planteo sin el menor decoro, la conspiración norteamericana para derrocar a Arbenz. Si el Sistema Interamericano “no protege los intereses vitales de los Estados Unidos en este hemisferio, se reconoce que puede ser necesario una acción multilateral por parte de los Estados Unidos”, acción en la cual participamos los hondureños, puesto que de aquí partió la invasión de Carlos Castillo Armas. Ya lo habíamos analizado en el primera parte de este artículo: el Destino Manifiesto.

En febrero de 1954, un memorándum del Departamento de Estado había planteado: “El objetivo mínimo de los Estados Unidos en Caracas respecto a la cuestión comunista es lograr la adopción de una resolución que siente las bases para una acción positiva posterior de la Organización de Estados Americanos contra Guatemala.

Nuestro objetivo máximo sería, si lo permiten las condiciones la adopción de medidas multilaterales efectivas contra Guatemala”, la “adopción de una resolución que, sin mencionar a Guatemala por su nombre, expresara la seria preocupación de la OEA por la penetración del comunismo en Guatemala y sentara las bases necesarias para una acción multilateral positiva posterior”.

Caracas le demostraría a los estadounidenses, y a los guatemaltecos cuya lealtad se desgastaba cada vez más, que América Latina apoyaba a Guatemala en su firme defensa del principio de no intervención. La operación PBSUCESS, dio inicio en Guatemala, siguió con Cuba en 1962, con Chile en 1973, Nicaragua 1979, Venezuela? Se hace notar que las operaciones secretas de la CIA, tienen un prefijo de dos letras que se asignan arbitrariamente.

jmejiaucles@gmail.com viernes, a 23 de mayo de 2019.

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