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Ni de izquierda ni de derecha

Ni de izquierda ni de derecha

Por Arturo Alvarado Sánchez: En noviembre tendremos elecciones generales y ya el ambiente político ha empezado a caldearse. Se escuchan acusaciones que si un determinado candidato es de izquierda o de derecha y que si el país caerá en manos extremistas que buscarán alinearlo a una determinada ideología o promesas sin sentido de aquellos que solo buscan continuar aprovechándose de los recursos públicos para su propio beneficio.

 

Los hondureños tenemos muchos ejemplos sobre gobiernos de diferentes tendencias ideológicas y, por lo tanto, deberíamos haber aprendido a votar en función de las cualidades personales y profesionales de los distintos candidatos, olvidándonos del viejo estribillo de votar por mi partido, independientemente de quienes son los candidatos y sus referencias, sean positivas o negativas.

 

Hemos visto dictaduras de gobiernos de derecha en Honduras, Nicaragua, El Salvador, Chile, República Dominicana, entre otros, así como de gobiernos de izquierda en Rusia, Venezuela, Nicaragua, Corea del Norte, Bolivia, Cuba, para mencionar algunos y prácticamente podemos decir que el comportamiento ha sido muy similar. Los gobernantes se aferran al poder y tratan de mantenerlo a toda costa, eliminando por cualquier medio a los candidatos que podrían tener posibilidades de derrotarlos por la vía electoral, cuando tratan de disfrazar sus dictaduras mediante elecciones amañadas. Igual, todas las dictaduras construyen a su alrededor un entorno de control de todos los poderes del Estado y del ejército, en tal forma de imponer su voluntad. Al final, los pueblos oprimidos siguen en la miseria, dependiendo de las dádivas que el gobernante de turno se digne compartirles y sin mayores esperanzas de un futuro mejor, mientras que los gobernantes, sus familiares y amigos nadan en la opulencia.

 

La experiencia debería habernos enseñado que, independientemente de la ideología, un país lo que necesita son gobernantes que tengan principios, que sean honestos, con capacidad profesional para administrar los recursos del país y la sabiduría para rodearse de un equipo profesional, competente y que pueda acompañarlo en su misión.

 

Cada país necesita un Plan de Desarrollo de largo plazo, debidamente consensuado con los diferentes sectores, por medio del cual se definan los objetivos y las metas a alcanzar en temas como el crecimiento económico, seguridad, educación, salud, infraestructura y le corresponde a cada gobierno ejecutar las acciones puntuales para avanzar en la ejecución de dicho Plan, dentro de su período de gobierno.  También es aconsejable aprender de las experiencias de otros países, tanto de sus éxitos como de sus errores, para lograr una mayor efectividad en el proceso de ejecución.

 

Visto lo anterior, la realidad es que no importa si un gobierno es de izquierda o de derecha, siempre y cuando haya institucionalidad, respeto a los derechos humanos y se tenga un norte en cuanto a los objetivos de desarrollo. Aunque nunca es tarde, es evidente que ante las circunstancias actuales donde el país se ha visto afectado por la epidemia del COVID y los efectos de los huracanes, estamos ante la oportunidad para iniciar un cambio estructural, que nos permita avanzar hacia el desarrollo económico y social, sostenibles.

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