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AFP-Radio América. Tras su paso frente a las costas de Tahití, donde unas 4.000 personas debieron ser evacuadas, el ciclón Oli continuaba su progresión el jueves hacia el archipiélago de los Australes, en el sur, donde, al ganar potencia, podría provocar daños muy importantes.
La alerta roja fue levantada por el contrario de las Islas de Sotavento a las Islas del Viento.
Las primeras informaciones señalaban la desaparición de dos veliplanchistas en Tahití.
El mar sigue estado muy fuerte con olas de seis metros. Varias decenas de casas fueron destruidas a causa de la creciente de los ríos o los vendavales en Tahití.
Todos los establecimientos escolares del oeste de Polinesia han cerrado sus puertas. La población debe abandonar las viviendas construidas con calamina o con materias vegetales y refugiarse en edificios de cemento: alcaldías, escuelas o iglesias.
HRMH.
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