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El nuevo diccionario de antivalores

Decepcionado de los "Cristianos Modernos": Mario E. Fumero

El nuevo diccionario de antivalores

Por: Mario E. Fumero

El profeta Isaías dice en el capítulo 5:20 “Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; ¡que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”. Esta expresión refleja la realidad de una sociedad dominada por los antivalores, y tal parece que lo está diciendo, refiriéndose al mundo en el cual vivimos hoy.

Las nuevas influencias del humanismo, impregnada del espíritu de la Nueva Era, están produciendo una alteración de los valores morales y tradicionales de la sociedad. Esto lo podemos comprobar en el sentido que le damos a las palabras. Hay una desvirtuación de sentidos y valores en los términos que empleamos hoy día. Para que vean la influencia de los antivalores sociales, describiré el sentido moderno que tienen las palabras, de acuerdo con los esquemas de valores dominantes en nuestra sociedad, que le encanta un lenguaje inclusivo para desmitificar conceptos de pecado:

“Habilidad” la capacidad que tiene una persona para engañar.

“Cabildear” el arte de negociar para mi propio beneficio.

“Mandado” referencia al hombre que es fiel a su mujer.

“Compensación” el robarle al Estado, alegando que estos también roban.

“Madurez” tener la conciencia cauterizada frente al pecado.

“Anticuada” mujer decente que no se entrega al hombre sin casarse.

“Producto” el hijo que se lleva dentro del vientre.

“Rehacer su vida” practicar el adulterio libremente.

“Error” es lo que los cristianos llaman pecado.

“Prudencia” es cobardía.

“Para adulto” espectáculo inmoral.

“Relación” acto sexual.

“Víctima” referencia a la mujer dedicada a su familia.

“Auténtico” aquel que no sabe obedecer y es insujeto.

“Criterio abierto” se define la carencia de valores.

“Fanático” al que habla o escribe proclamando la pureza, santidad o castidad.

“Sabrosa conversación” acción de difamar y hablar del prójimo.

“Derechos humanos” la acción de ir por la vida sin que nadie me toque, aunque

ande mal.

“Personalidad” la forma elegante de vestir según la boutique.

“Franqueza” el ser grosero y mal hablado.

“Idiota” el hombre bueno que no contiende.

“Estúpido” el que no engaña al prójimo.

“Imbécil” el que perdona.

“Responsabilidad” la acción de no querer tener hijo por comodidad o cobardía.

“Buena familia” referente a aquel que tiene dinero.

“Saber vivir” malgastar el dinero en todo tipo de lugares y vicios.

“Listo” el que engaña a su prójimo.

“Educar” el pagar una escuela cara.

“Amigo” el que te invita al trago.

“Movida” sacarle dinero a un honesto con engaño o soborno.

“Derecho” referente a la acción de andar torcido.

“Libertad” vivir como me dé la gana.

“Trabajadora del sexo” práctica de la prostitución.

“Estar arriba” permanecer colgado o drogado.

“Curarse” drogarse o emborracharse.

“Radical” aquel que no cambia de opinión porque tiene principios.

“Vendido” aquel que cambia de opinión o se aparta de los corruptos.

Pudiéramos seguir, pero sería demasiado extenso. Como podrán ver aquí está el contenido de lo que hoy día es el sentido equivocado de las palabras, porque cuando la sociedad se corrompe, los valores se trastocan y la moral se desvanece, y junto con ella perece nuestro testimonio cristiano.

No debemos olvidar el hecho repetitivo de la historia, siempre que un pueblo se corrompe, y su moral decae, la corrupción lo destruye. Roma no cayó por su debilidad militar, sino por su corrupción interna. Las palabras del profeta Isaías se hacen realidad hoy, porque a lo bueno le llamamos malo y a lo malo bueno… Dios tenga misericordia de nosotros.

 

mariofumero@hotmail.com
www.contralaapostasia.com

 

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