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Abel García Cálix

J. E. MEJÍA UCLÉS: EL MIEDO

Abel García Cálix

Mario Argueta, Abel García Cálix, Editorial Universitaria Universidad Autónoma de Honduras (UNAH),  Tegucigalpa, Honduras, 263 páginas. Prólogo, Descubriendo al Abuelo, Abel García Bonilla, 30 de marzo de 2019.

Exaltar la figura de un persona, más cuando se trata de la relación filial de un familiar, sobre todo de un Abuelo, es una tarea de suyo interesante,  que con mucha sapiencia ha logrado mi buen amigo el Maestro Mario Argueta, quien con su acostumbrado bonhomía ha logrado destacar la figura de Don Abel García Cáliz, destacado prosista de la generación del novecientos veinte, quien con Alfonso Guillén Zelaya ,Salatiel Rosales,Froylan Turcios,  componen una estirpe de luchadores con la palabra y las ideas, en contra de las dictaduras y la superación social del hondureño.. Quien para desgracia de nosotros mismos ha tenido  que sufrir el exilio,  donde se destacaron y triunfaron,  lo que desgraciadamente no lograron en su tierra. Para ellos mi recuerdo, y sus obras que quedan en la bibliografía nacional.

Es un hecho de que desde aquel entonces la libertad de prensa quedaba sujeta como hoy al  gobernante de turno, que hacía de la vida, obra y compra de conciencia de los hondureños lo que mejor le plazca. “La cabeza de Medusa infestada de víboras…Pero si hay una alegoría capaz de mostrar con propiedad los atributos del poder político es esta insólita criatura”.

Del escritor del verso al narrador profundo, defensor del obrerismo de los más desheredados, causa más elocuente del escritor García Cáliz, quien ya se refería a Bakunin y a Louis Blanc, al mencionar al anarquismo “porque en todas las épocas las clases productoras, las humildes, las desheredadas, han conspirado contra el brutal despotismo del capital, contra el gobierno autocrático o burocrático”.  Rescatar la raza como ya lo habían hecho Vasconcelos, Rodó, Martí, Mariategui, Mark Twain, hispanoamericanistas convencidos, y este último fundador de la Liga Antiimperialista.

En Abel, su nieto,  mis parabienes,  por destacar una figura, que perdura en nuestra historia. Recomiendo su lectura a las nuevas generaciones.

 

 

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