El Mundial 2026 se ha convertido en una edición inédita al ser la que mayor número de selecciones nacionales ha concentrado en su historia, asà como por el hecho de que ningún mandatario ha estado en las gradas del Estadio Ciudad de México este jueves en la jornada inaugural, ni siquiera la presidenta del paÃs anfitrión, Claudia Sheinbaum.
En una imagen insólita, al recinto deportivo más emblemático de México, sede mundialista en tres ocasiones, no acudió ningún jefe de Estado extranjero, dejando la representación polÃtica en funcionarios de segundo nivel para el torneo futbolÃstico más importante a nivel global.
Los lÃderes de Estados Unidos y Canadá (Donald Trump y Mark Carney, respectivamente), los otros dos paÃses que celebran esta edición de la Copa del Mundo, también se ausentaron.
Tampoco estuvo en las gradas el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, cuya selección jugó el partido de apertura contra la selección mexicana.
Como personalidad más destacada se encontraba el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, máximo dirigente del fútbol a nivel mundial.
Esta circunstancia tan excepcional ya habÃa sido adelantada por Sheinbaum hace dÃas, cuando afirmó que algunos lÃderes extranjeros que iban a venir a México cancelaron su viaje «por razones de sus paÃses».
Para Ricardo DomÃnguez, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta ausencia no debe interpretarse como un «desaire» al gobierno del paÃs norteamericano, sino que la contextualizó en la situación internacional actual y las crÃticas a la FIFA por la organización de esta cita deportiva.
«En el pasado, estos eventos eran una oportunidad para mostrar al mundo el estado en el que se encontraba un paÃs. Hoy la situación ha cambiado porque ha cambiado la forma de comunicación mundial», dijo a EFE el experto.
En su opinión, en la actualidad «no hacen falta esos viejos esquemas promocionales» gracias al «poder» de internet y las redes sociales.
Como última referencia, en el Mundial de 2022 acudieron los mandatarios de TurquÃa, Egipto, Palestina, Ruanda, Senegal, Argelia o algunos monarcas de los paÃses del Golfo, incluido el emir de Qatar (paÃs anfitrión).
Sheinbaum rompe una tradición de décadas
Pero sin duda lo más llamativo fue la ausencia de la propia mandataria mexicana, quien decidió regalar su entrada a una joven indÃgena y ver el partido en una zona habilitada en Ciudad de México para los aficionados.
Rompiendo una tradición de décadas, Sheinbaum se convirtió en la primera jefa de Estado de este siglo de un paÃs anfitrión que no acude a la jornada inaugural de la Copa del Mundo, una práctica que se producÃa ininterrumpidamente desde, al menos, el Mundial de 1958 de Suecia.
En el caso de México, los presidentes durante los torneos de 1970 y 1986 (Gustavo DÃaz Ordaz y Miguel de la Madrid) estuvieron en el campo, donde les cayó una sonora e histórica abucheada por parte del público mexicano.
El investigador de la UNAM analizó la ausencia de Sheinbaum como un acto de «congruencia» con la retórica de su Administración de «primero los pobres» ante los «costos estratosféricos» de las entradas de los partidos.
«Más que afectar la proyección internacional de México, la favorece (la ausencia de Sheinbaum). El Gobierno federal es congruente con sus postulados», añadió DomÃnguez.
La presidenta justificó su decisión en que al partido iban a poder ir «pocas personas», de modo que prefirió verlo con «el pueblo» en un Fan Fest de la capital. EFE
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