La infancia hondureña atraviesa una de sus crisis más alarmantes: el número de embarazos en niñas se ha duplicado en lo que va de 2025, según denunció Grecia Moreno, coordinadora del observatorio de Casa Alianza.
A pesar de los programas de prevención impulsados por instituciones como la Secretaría de Salud, las cifras muestran un panorama devastador y una falta de resultados tangibles.
“En 2023 se reportaron 1,795 embarazos en niñas. Este año, la cifra se ha duplicado”, afirmó Moreno, destacando que muchas de estas menores son víctimas de violencia sexual. “Algunas ni siquiera son conscientes del abuso. Pasan por el proceso sin entender que lo que vivieron fue un delito”, explicó.
El problema va más allá de las estadísticas. En muchos casos, las niñas son manipuladas emocionalmente o explotadas por razones económicas, especialmente en zonas rurales. “Hay familias que, por hambre o necesidad, permiten relaciones entre niñas y adultos a cambio de bienes como una vaca o una motocicleta. Eso es estupro, y es un delito”, recalcó Moreno.
Uno de los principales obstáculos para combatir esta situación es la falta de denuncia. Muchas niñas no identifican el abuso debido a la manipulación por parte de sus agresores. “Algunas dicen: ‘es un favor que me está haciendo’. Solo después de pasar por procesos de capacitación y acompañamiento, como los que brinda Casa Alianza, logran reconocer que han sido violentadas”, señaló.
La situación se agrava por la desatención del Estado. “Hay zonas rurales donde las niñas embarazadas ni siquiera reciben atención médica adecuada. Sufren desnutrición y no tienen acceso a evaluaciones médicas. También hay negligencia de funcionarios públicos que no actúan ante los indicios de abuso”, denunció.
Moreno hizo un llamado urgente a investigar estos casos con seriedad y actuar con responsabilidad desde las instituciones encargadas de proteger a la niñez. “En pleno siglo XXI, con toda la tecnología y el trabajo que hacen las organizaciones, la problemática sigue latente. El sistema falla cuando no se actúa, cuando no se denuncia, cuando no se protege”, concluyó.
Por Elías Pavón
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