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Los retos en un mundo incierto: Arturo Alvarado Sánchez

Los retos en un mundo incierto: Arturo Alvarado Sánchez

De acuerdo a los expertos, una epidemia es una enfermedad que se propaga en un corto periodo de tiempo en una zona geográfica determinada, mientras que una Pandemia es una epidemia que se propaga a nivel mundial y la mayoría de las personas no tiene inmunidad contra ella.  Desgraciadamente, el termino Pandemia siempre es asociado a una gran cantidad de muertes, generalmente debido a la falta de preparación al momento en que se desarrolla.

En la historia de la humanidad han existido diferentes pandemias, dentro de las cuales se puede mencionar la de la Peste Negra que se desarrolló entre 1347-1353 y produjo alrededor de 200 millones de muertes. Acercándonos un poco más a nuestros días, también identificamos la denominada Gripe Española que se desarrolló entre 1918-1920 y la que se considera la pandemia más letal de la historia reciente, puesto que dejo un poco más de 40 millones de víctimas en todo el mundo. Aunque no se originó en España, este país fue el primero en autorizar la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias, por lo que a la pandemia se le endilgo este nombre.

Y aunque no lo conocemos como tal, desde 1981 hasta la fecha, el VIH SIDA ha matado a más de 35 millones de personas y cada día va en aumento, aunque con el tiempo se han desarrollado medicamentos que ayudan a convivir con el virus.

EL CORONA VIRUS-Propagación: A finales de 2019 el mundo comenzó a enterarse de un nuevo virus denominado Corona Virus (SARS-CoV-2) detectado en la no muy conocida ciudad de Wuhan, localizada al oeste de Shanghái, en la República China. Desde entonces el brote se ha extendido sin control y fue declarado Pandemia el 11 de marzo de 2020.

Esta Pandemia es universal y no respeta ni a ricos ni a pobres y según estadísticas recientes, aunque estas cambian por minutos, en todo el mundo se han infectado más de 2.3 millones de personas diseminadas en 185 países, han muerto cerca de 153 mil personas con una tasa de mortalidad de 6.9% y se han recuperado 568 mil.

La lista del número de infectados y fallecidos la encabeza Estados Unidos, seguido por España, Francia e Italia y sigue una larga lista de países ubicados en distintos hemisferios del mundo. Lo peor es que la cuenta sigue y hay mucha incertidumbre sobre el control del virus y sus efectos humanos y económicos.

QUE HEMOS APRENDIDO HASTA LA FECHA: Aunque la crisis no ha finalizado y muchos países se encuentran aún en medio de su lucha por contener su avance y por atender los miles de infectados, es evidente que estamos ante una crisis que traspasa fronteras y provoca sentimientos encontrados en los ciudadanos, atrapados entre el instinto gregario que es natural en el ser humano y el enclaustramiento social, ante el temor de ser infectados. Todo esto con el consiguiente costo de vidas humanas, de bienestar social y económico.

En la mayoría de los países, con algunas excepciones, la pandemia ha dejado en evidencia la limitada capacidad de anticipación de sus dirigentes, ya que en muchos de ellos, las medidas preventivas se comenzaron a tomar ya con la crisis a las puertas, sea por intereses económicos o como en algunos casos, de naturaleza política.

Adicionalmente, tanto en países desarrollados como en proceso de desarrollo, la infraestructura de los sistemas de salud se ha visto totalmente desbordada, en algunos casos por la magnitud del efecto de la pandemia y en otros, por la poca inversión e interés que los gobernantes han dedicado a los sistemas de salud administrados por el Estado. Esperamos que esta lección sirva para que en los presupuestos nacionales la infraestructura humana, tecnológica y de equipamiento de los servicios de salud tome el lugar preponderante que siempre debió tener. No es con la improvisación que provoca una situación de emergencia como se puede planificar y ejecutar una reestructuración integral del área de la salud en los países

Otro caso muy peculiar y que llama la atención es que los países que han demostrado que mejor están gestionando la pandemia son liderados por mujeres, como ser el caso de Alemania, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Nueva Zelandia y Taiwán. En estos países, las medidas preventivas, identificación temprana de los portadores del virus, pruebas gratis y de amplia cobertura para detectar tempranamente la enfermedad, los inventarios de suministros médicos, y la reapertura ordenada y controlada de la economía, han sido factores importantes para reducir los efectos sanitarios con el menor daño a la economía De hecho Taiwán, ha estado suministrando implementos médicos a muchos otros países.

Esto es algo que se deberá de tomar muy en cuenta para el futuro, ya que mujeres calificadas se encuentran en todos los países y no podemos seguir discriminándolas en función de su sexo.

EFFECTOS ECONOMICOS A NIVEL MUNDIAL: Todos los países afectados han establecido como prioridad, primero preservar la vida de sus ciudadanos y en segundo lugar, evitar que el desempleo sea convierta en un problema adicional, ya que generalmente afecta a las clases trabajadoras de menor poder adquisitivo.

Sin embargo, la paralización de actividades económicas tendrá un costo enorme a nivel micro y macro. El efecto en cada país dependerá del tiempo que dure la paralización de las economías y las medidas que tomen las empresas—microempresarios, pequeñas, medianas y grandes—para poder subsistir, dentro de las cuales se incluyen lastimosamente, la suspensión o despido de trabajadores, lo cual va a agregar un serio problema social a la crisis sanitaria. Personas sin empleo, sin ingresos y que tienen necesidades básicas que satisfacer pueden ser el fermento de una convulsión social, debido al incremento de la desigualdad y de los niveles de pobreza.

De conformidad a los análisis elaborados por el Fondo Monetario Internacional, el mundo se enfrenta a una crisis sin precedentes, peor que la de las hipotecas en 2008, y hay una considerable incertidumbre acerca de su impacto en las vidas y los medios de vida de las personas. Mucho depende de la epidemiología del virus, de la eficacia de las medidas de contención y del desarrollo de tratamientos y vacunas, todo lo cual en estos momentos resulta difícil de predecir.

Agrega el Fondo Monetario que además, muchos países ahora se enfrentan a crisis múltiples: una crisis sanitaria, otra financiera y un derrumbe de los precios de las materias primas, que interactúan de complejas maneras. Las autoridades están proporcionando un apoyo como nunca antes visto a hogares, empresas y mercados financieros, y si bien esto es crucial para que la recuperación sea vigorosa, reina una considerable incertidumbre acerca del panorama económico que surgirá una vez que los países salgan de este confinamiento.

El pronóstico actual del FMI y bajo el supuesto de que en la mayoría de los países la pandemia y la contención necesaria llegarán a su punto máximo en el segundo trimestre de 2020—lo que se ve difícil en varios países–y que se replegarán en el segundo semestre de este año, se proyecta que el crecimiento mundial descenderá a -3% en 2020. La economía de los países avanzados por su parte tendrá un crecimiento negativo promedio de -6.1%, destacando los Estados Unidos con -5.9%, la Zona del Euro con -7.5%, Japón -5.2%, Reino Unido -6.5% y América Latina, en promedio con una contracción de -5.2%. Para China se proyecta un crecimiento de 1.2%, que es totalmente insuficiente para este país, pero que por lo menos seguirá siendo positivo.

Lo anterior son proyecciones iniciales y obviamente se tendrá que esperar a tener indicios más firmes que permitan proyectar con más certidumbre el desempeño de las economías para lo que resta del 2020 y entonces reconfirmar las proyecciones de una recuperación gradual pero firme hacia el año 2021.

QUE PODEMOS ESPERAR EN HONDURAS: Desde el punto de vista sanitario, esperemos que las autoridades puedan fortalecer su capacidad de diagnóstico, que la población coopere aún más en el cumplimiento de las medidas de protección y que se logre reducir a un mínimo el número de hondureños fallecidos. Igualmente esperemos que la lección que nos está dejando esta pandemia sirva para que nuestros gobiernos le presten una mayor atención al sector de salud, se hagan las inversiones que se necesitan para mejorar la infraestructura de atención médica, se dote de los instrumentos requeridos a los centros de atención y se contrate el personal médico que sea necesario para prestar un servicio eficiente a la población.

En cuanto a la actividad económica, será necesario tomar las medidas para una reapertura ordenada de sectores vitales de la economía, para evitar que el cierre de las empresas provoque un masivo incremento en el desempleo, lo que vendría a agravar un problema casi endémico del país. Además, el efecto sobre los microempresarios que subsisten de sus actividades de negocio ha sido de magnitud y entre más se prolonga la suspensión, peor serán las consecuencias y sus secuelas hacia adelante.

Nuestra economía ya venía con una tendencia decreciente, pues pasó de crecer 4.8% en 2017 a un estimado de 2.5% en 2019. La pandemia del corona virus y la paralización de las actividades económicas posiblemente nos llevara a un crecimiento negativo que se podría estimar entre -2.5% y -4.0%, cifras preliminares, pues repito, todo dependerá de cuanto se prolonga la paralización actual y la velocidad de recuperación de las economías en general. Adicionalmente, hay preocupación por el nivel de endeudamiento del país, que ya antes de la crisis estaba en un porcentaje cercano al 50% del PIB y la atención de la crisis está obligando a la obtención de recursos que elevarán este indicador a un nivel complicado. Habrá que ver si en algún momento surge alguna iniciativa para aliviar el peso de la deuda en los países en vías de desarrollo y con retos sociales de gran envergadura, como Honduras.

Recordemos que Honduras tiene una economía pequeña y abierta y que depende enormemente de sus relaciones con el mundo exterior y especialmente con los Estados Unidos. Nuestras exportaciones a ese país del norte representan aproximadamente el 35% y además tenemos una alta dependencia en las remesas familiares, las cuales sirven para mantener un equilibrio en el sector externo, pero más importante aún, para atender las necesidades de millones de receptores, en su mayoría personas de escasos recursos. Afortunadamente en este momento se cuenta con un nivel adecuado de Reservas Internacionales, para enfrentar situaciones de coyuntura que se puedan presentar.

Esta crisis también nos presenta muchas incógnitas en cuanto al comportamiento de los hondureños y de los extranjeros hacia futuro. ¿Volveremos a ver la presencia masiva de personas en los centros comerciales, restaurantes o en eventos deportivos? ¿Seguirá  la afluencia de turistas del exterior a los diferentes lugares de atracción turística del país? ¿Se producirá una contracción en la demanda interna y por cuánto tiempo? Otros temas que en estos momentos se nos vienen a la mente, son la transformación que se acelerará en la prestación de servicios financieros, la educación virtual, los vehículos amigables con el ambiente, el auto servicio y otros.

En fin, controlada la crisis todos los sectores tendremos que meditar profundamente sobre las transformaciones que serán necesarias, unas motivadas por el cambio de conducta de las personas y otras por la necesidad de modernización y de adaptación de la tecnología a nuestras actividades personales y de negocios. El mismo gobierno tendrá que reinventarse para reducir la burocracia, focalizar mejor su presupuesto, ganarse la confianza de los hondureños mediante un manejo transparente y focalizado de los recursos públicos  para atender las necesidades básicas de los más necesitados, el combate real a la corrupción y la impunidad, facilitación de trámites mediante un gobierno electrónico, etc.

Que Dios nos permita salir lo mejor librados de esta crisis y que tengamos la sabiduría de adaptarnos a los cambios que sin lugar s dudas tendremos que hacer.

 

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