Por Mario E. Fumero: El virus de la covid-19 vino para quedarse, como ocurrió en el pasado con la tuberculosis, lepra y otras pandemias, y no nos queda más remedio que adaptarnos y aprender a sobrevivir con él por largo tiempo. Para ello debemos tomar todas las medidas de precaución, pero preparándonos fÃsicamente, con las defensas biológicas altas, para que cuando nos toque el virus, lo podamos superar.
Las llamadas vacuna contra la covid-19 son un atenuante o paliativo temporal que puede ayudar a algunas personas en situaciones difÃciles, pero tristemente se ha comprobado que aún los vacunados pueden contagiarse y morirse, por lo que ha sido necesario retomar las medidas existentes antes de las vacunas, hoy estamos igual o peor que al principio de marzo del 2020.
Tal parece que las vacunas echas de forma rápida y experimental, por la emergencia de la pandemia, no son totalmente efectivas para las variantes del virus, y, por otro lado, el virus parece mutarse rápidamente, y su contagio se vuelve inevitable si no se observan ciertas medidas de bioseguridad.
En un principio se pensó que ya vacunado se estarÃa libre del virus y se acabarÃa el distanciamiento social y los tapabocas o mascarilla, pero parece que pese a todas las vacunas puestas en muchos paÃses como España, Estados Unidos y Chile, los contagios siguen disparándose, y se ha tenido que volver a los dos factores más determinantes del principio para frenar lo que ya denominan la quinta ola y prevenir el contagio, asà que esos paÃses de alto Ãndice de vacunas, vuelven al distanciamiento social, el tapaboca y mantener las reuniones en grupos reducidos y siempre en lugares abiertos cuando estamos en grupo.
Este virus ha venido a cambiar nuestro estilo de vida y tenemos que aceptarlo, o de lo contrario sucumbiremos frente a otros problemas mayores como es el hambre, la ignorancia y la depresión.
El hambre es el producto de la falta de trabajo, de producción y del decrecimiento económico. La ignorancia el producto de suspensión de clases, principalmente en paÃses que los niveles educativos son muy bajos como en Honduras, y la ignorancia es un factor que nos lleva a otros problemas sociales mayores como es la corrupción. La depresión es causada por la soledad y la falta de relación humana. Este trato frÃo, desde lejos, y el hecho de no poder abrazarnos y besar a nuestros hijos, madre, esposos, etc., bajo el temor de que estemos junto a una persona portadora de este virus produce angustia, depresión y ansiedad, cayendo en soledad.
Frente a este virus no nos queda más remedio que vivir con él y adaptarlos a él, sabiendo que el que se infecte, corre el riesgo de sacarse la loterÃa, y ser uno de los 3% que muera frente al contagio, aunque todos moriremos tarde o temprano.
Más importante que vacunarse, es tomar en cuenta los factores para vivir una vida sana, donde tengamos un pH alto que ayude a nuestro sistema inmunológico a vencer todos estos virus y bacterias, además de tomar todas las precauciones determinadas por los cientÃficos, para no propagar la epidemia en caso de ser portadores de ella, siendo un enfermo de covid asintomático. Se cree que un 40% de los infectados no saben que son, porque no tienen sÃntomas graves.
Ya llevamos casi dos años de pandemia, y el panorama mundial sigue igual que al principio pese a que muchos paÃses tienen un alto Ãndice de vacunados, lo que nos hace ver que no debemos bajar la guardia y aprender a convivir con esta realidad para no sucumbir de hambre, depresión o angustia.









