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Cuando la economía entra en crisis

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Cuando la economía entra en crisis

Por: Mario E. Fumero: Cuando visité la República Bolivariana de Venezuela me encontré que en menos de una semana su moneda, el “bolívar”, se desplomaba abruptamente, pues de 740 bolívares por un dólar pasó a costar 1,080, lo que representa una devaluación superior al 30%, pero hoy día un dólar es equivalente en Venezuela a 2,892,353 pesos bolivarianos, y esto aumenta día a día. Todos los venezolanos están sumamente preocupados, y viven una crisis peor que la de Argentina en el pasado.

Estas crisis están ocurriendo en economías supuestamente fuertes, como Argentina, que es un país extenso, con muchos recursos naturales e industrializado y, sin embargo, la crisis aguda acontecida en esa nación hace tambalear todas las demás economías, porque tal parece que del caos económico no se libran ni los países productores.

Hay algo que no acabo de entender respecto a la crisis económica de Venezuela. ¿Cómo es posible que una nación con tantos recursos minerales y naturales, la tercera productora de petróleo en el mundo, esté enfrentando una crisis de tal magnitud? Nosotros en Honduras somos dependientes del petróleo que compramos, y esto hace que gran parte de nuestras divisas se pierdan en el consumo de combustible, pero ¿Venezuela en crisis? ¿Cómo es posible que un país tan rico se esté empobreciendo tan rápido? ¿Y qué nos espera a nosotros cuando el efecto dominó llegue a Centro América?

Hay que buscar los factores que desencadenan tan abrupta devaluación, y en el caso de Venezuela solo caben dos respuestas, la corrupción histórica, que repercute a largo plazo, y la política del gobierno de Maduro, que crean desconfianza y fuga de capital. Puede haber una repercusión indirecta de lo que ocurre en Argentina, pero en realidad las crisis económicas obedecen principalmente a las malas políticas económicas y al endeudamiento de las naciones. Pero hay un factor que muchos economistas no toman en cuenta, y es el aspecto profético referente a los acontecimientos de los últimos tiempos.

La Biblia nos anuncia que en los últimos tiempos habría una tremenda crisis económica, la cual originaría dos fenómenos que producirían una política globalizada en el área mercantil y de financiamiento. La primera realidad anunciada por Jesús fue el aumento del hambre. Actualmente la población del mundo se empobrece cada vez más. El 85% de la población del tercer mundo es pobre y más de un 40% viven en extrema pobreza. Esto se debe a la pérdida del poder adquisitivo de la moneda. Por ejemplo, los venezolanos en una semana perdieron el 30% de sus ingresos, y en Argentina sobrepasó el 100%. El segundo factor es que, al derrumbarse las monedas débiles, aparecería una moneda más fuerte que se convertiría en el patrón de muchos países para después llevarnos al control absoluto de las operaciones mercantiles, única forma de frenar la inflación y el desplome de la economía mundial. ¿Qué quiero decir con esto? Que debemos comenzar a ajustarnos a esta realidad y prepararnos para lo que inevitablemente ocurrirá.

En el mundo dominarán tres monedas, previo al control absoluto del anticristo. Indudablemente el dólar es la moneda que domina en Latinoamérica y nuestra economía está dolarizada, pero en Europa el euro es la moneda implantada, en donde 12 países que vieron desaparecer sus monedas locales, que por centuria reinó en esas naciones.

Se pronostica que los acontecimientos de Argentina y Venezuela son el preámbulo de una crisis generalizada en esa región, y no lo dudo, porque si el fuerte cae abatido por la crisis financiera, ¿qué podemos esperar de los más débiles?

Miremos la realidad profética y el panorama mundial. Cuando vemos el cielo nublado, de seguro que se avecina una tormenta. No ignoremos que vivimos en una época de inseguridad, pandemia y terrorismo, lo cual siembra el desconcierto y la recesión en las grandes potencias y, no podemos permanecer ignorantes a las señales existentes. Planifiquemos una economía sana dentro de lo que cabe, no derrochemos ni desperdiciemos los recursos. Produzcamos más y actuemos con cordura, porque de lo contrario, en vez de reducir la pobreza, la generalizaremos, y las consecuencias de ello serán terribles.

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