Radio América. La Plataforma «Defensores de Honduras» envió una carta a la representante de la SecretarÃa General de la Organización de los Estados Americanos (OA) en Honduras, Catherine Pogmat, en donde considera imprescindible alertar sobre una serie de hechos que ponen en riesgo la legitimidad del proceso electoral de 2025.
«Defensores de Honduras» exige a la Organización de Estados Americanos (OEA( aplicar la Carta Democrática y denuncia la intromisión de los poderes del Estado en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la politización de las Fuerzas Armadas de Honduras.
Carta de «Defensores de Honduras»
Nos dirigimos respetuosamente a ustedes como miembros de la Plataforma Defensores de Honduras, una coalición ciudadana comprometida con la defensa de la institucionalidad democrática, los derechos humanos y la transparencia electoral en nuestro paÃs.
En atención a los principios establecidos en la Carta Democrática Interamericana, de la cual Honduras es Estado parte, consideramos imprescindible alertar a la Organización de los Estados Americanos sobre una serie de hechos que ponen en riesgo la legitimidad del proceso electoral de 2025, el respeto a la voluntad popular y la estabilidad democrática en el paÃs.
Durante las recientes elecciones internas, se produjeron graves irregularidades logÃsticas, particularmente en Tegucigalpa y San Pedro Sula, donde múltiples urnas fueron trasladadas sin control ni supervisión oficial, lo que provocó que el escrutinio en varios centros de votación comenzara hasta altas horas de la noche.
Esta situación fue atribuida a fallas operativas de las Fuerzas Armadas, institución responsable del resguardo y traslado del material electoral, sin que hasta la fecha se haya iniciado una investigación o se hayan aplicado sanciones Tales hechos contravienen los principios de transparencia, equidad y certeza que deben regir todo proceso electoral y vulneran el ArtÃculo 3 de la Carta Democrática Interamericana, que establece como componentes esenciales de la democracia la celebración de elecciones libres y justas, y la separación e independencia de los poderes públicos.
Asimismo, denunciamos un preocupante desequilibrio institucional que favorece al partido oficialista, Libre, a pesar de ser una minorÃa en el Congreso Nacional.
Mediante alianzas y mecanismos de bloqueo parlamentario, se impide sistemáticamente que la oposición ejerza sus funciones constitucionales, negándole la posibilidad de presentar propuestas o discutir iniciativas El Congreso ha dejado de sesionar regularmente, lo cual paraliza el funcionamiento institucional, en contravención del ArtÃculo 4 de la Carta Democrática, que establece la participación plural como componente esencial del ejercicio del poder.
Se suman a esto hechos concretos como la negativa del Congreso Nacional, bajo control del oficialismo, a debatir la renuncia de una consejera del CNE y a tramitar un decreto para ampliar los plazos de contratación del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), afectando directamente la transparencia electoral. Esto socava el ArtÃculo 2.3 de la Carta, que exige a los Estados garantizar condiciones que aseguren el ejercicio efectivo de los derechos polÃticos.
El presidente del Congreso Nacional ha asumido funciones que corresponden al pleno legislativo, emitiendo declaraciones y decisiones unilaterales que convierten denuncias administrativas en causas penales, dirigiendo órdenes al Ministerio Público, lo que representa una extralimitación de funciones e intromisión en otros poderes del Estado.
El Ministerio Público ha iniciado acciones penales selectivas, coincidiendo con los intereses del partido de gobierno, desvirtuando su autonomÃa y violando el principio de legalidad y debido proceso consagrado en los ArtÃculos 2 y 3 de la Carta Democrática.
Se evidencia una preocupante desviación del rol constitucional asignado a las Fuerzas Armadas. El general Roosevelt Hernández, jefe del Estado Mayor Conjunto, ha adoptado un discurso abiertamente partidista, replicando señalamientos contra el Consejo Nacional Electoral (CNE) y asumiendo posturas que comprometen su deber de neutralidad.
Esta conducta lo ha colocado en abierto conflicto con la autoridad electoral y vulnera el artÃculo 272 de la Constitución de la República, que establece que las Fuerzas Armadas «son una institución nacional de carácter permanente, esencialmente profesional, apolÃtica, obediente y no deliberante» y que su papel en los procesos electorales se limita exclusivamente al resguardo y vigilancia del material y recintos electorales, bajo las órdenes del CNE.
Si bien la presidenta de la República ostenta legalmente la jefatura suprema de las Fuerzas Armadas, el problema radica en que está ejerciendo ese rol jerárquico con una clara interferencia en el proceso electoral.
Ha emitido declaraciones públicas que descalifican al CNE y lo enfrentan polÃticamente, generando un ambiente de hostilidad institucional que el jefe del Estado Mayor Conjunto replica y refuerza.
Esta subordinación discursiva y operativa del alto mando militar a una narrativa polÃtica oficialista erosiona la autonomÃa del ente electoral, debilita el principio del control civil democrático y rompe con los contrapesos necesarios entre poderes, en abierta contradicción con el ArtÃculo 4 de la Carta Democrática Interamericana, que exige la separación e independencia de los poderes públicos y la sujeción de toda autoridad al orden constitucional.
Declaraciones del expresidente Manuel Zelaya Rosales, actual asesor presidencial, y figura dominante del partido de gobierno, indican la existencia de 30,000 «colectivos» dispuestos a actuar durante el proceso electoral. Uno de sus voceros ha llegado a afirmar que «si es necesario tomar las armas, lo harán». Estas declaraciones constituyen una amenaza directa a los derechos polÃticos y a la convivencia pacÃfica, en abierta contradicción con los principios del Articulo 1 de la Carta.
En virtud de lo anterior, solicitamos respetuosamente a la Organización de los Estados Americanos:
1. Que mantenga una presencia activa de observación, acompañamiento y vigilancia durante todo el proceso electoral, en coherencia con el ArtÃculo 23 de la Carta Democrática, que faculta a la OEA a brindar apoyo a los Estados miembros en la realización de procesos electorales justos y transparentes.
2. Que emita un pronunciamiento firme en defensa de la autonomÃa del Consejo Nacional Electoral (CNE), rechazando cualquier presión polÃtica o judicial indebida sobre sus miembros, tal como lo exige el ArtÃculo 3 sobre la independencia de los poderes del Estado.
3. Que respalde técnica y polÃticamente las iniciativas ciudadanas de veedurÃa electoral, en consonancia con el Articulo 6 de la Carta, que reconoce el derecho y el deber de los ciudadanos de participar activamente en la vida democrática
4. Que promueva, en todos sus espacios de cooperación, el respeto a la Constitución, al Estado de derecho y la no injerencia de las Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad. en el proceso electoral, conforme a los principios consagrados en los ArtÃculos 2 y 4 de la Carta Democrática Interamericana.
Reiteramos nuestra confianza en el papel vital que la OEA puede jugar en la prevención de una crisis institucional y electoral en Honduras. Su vigilancia, acompañamiento y compromiso con los valores democráticos pueden marcar la diferencia entre un proceso electoral libre y uno viciado por el abuso de poder.
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