Radio América. La titular del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, publicó una carta en conmemoración al DÃa del Trabajador, donde resaltó que «Este es el gran teatro del absurdo: los mismos que solo emplean a sus familias y saquean el Estado, los mismos que firman acuerdos deshonrosos con bancos ideológicos, se visten de rojo y cantan «La Internacional» frente a las cámaras».
Además, sentenció que «el obrero no necesita discursos. Necesita salarios que le permitan vivir, no sobrevivir. No necesita banderas rojas ondeando en edificios gubernamentales, sino contratos estables, jornadas justas, pensiones dignas. El trabajador hondureño ya no quiere promesas, quiere dignidad».
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CARTA CIUDADANA
1° de Mayo: La hipocresÃa convertida en espectaculo
Hoy, como cada año, los mismos polÃticos que han convertido el sudor del obrero en moneda de cambio ubirán a las tarimas para soltar discursos sobre «dignidad y trabajo». Mientras, los trabajadores de las fábricas al borde de la quiebra y de los campos donde se trabaja a sol y sangre por un salario humillante, verán en un televisor al crédito a estos señores de corbata que legislan para las patronales y luego se sacan fotos con el puño en alto.
Este es el gran teatro del absurdo: los mismos que solo emplean a sus familias y saquean el Estado, los mismos que firman acuerdos deshonrosos con bancos ideológicos, se visten de rojo y cantan «La Internacional» frente a las cámaras. Entre tanto, el trabajador exhausto y rozando la penuria, sigue sin poder comprar cuadernos y leche para sus hijos, otros deben mendigar horas extras para pagar el alquiler de la casa, y los jóvenes migran porque aquà solo les espera el desempleo y la corrupción. Sin contar, que en este paÃs está prohibido que un trabajador se enferme porque no hay medicina en los hospitales. Entonces, ¿qué hay que celebrar? ¿Acaso el desempleo es el espejo de estos farsantes? ¿Debemos resignarnos a salarios que son devorados por las jaurÃas económicas de la inflación? ¿Seguiremos ignorando que los sindicatos, en muchos casos, actúan como apéndices del poder, cómplices disfrazados de revolucionarios?
Hoy ondearán banderas rojas en manos de polÃticos que nunca han conocido la angustia de llegar a fin de mes con los platos vacÃos. Los veremos sonreÃr para la selfi en los actos oficiales, mientras el verdadero trabajador, el que no tiene dÃa libre, seguirá picando piedra en la cantera invisible de la explotación, aplaudida por esta «democracia socialista» que cobra dividendos electorales.
El 1° de Mayo deberÃa ser un dÃa de reclamo frontal, no de discursos vacÃos. Una fecha para recordar que la lucha no está en las pancartas de cartón, sino en la huelga que se reprime, en el derecho que no se concede, en los estatutos que se violan, en la mesa vacÃa del obrero que ningún polÃtico ve cuando pasa en sus carros blindados.
Después de las marchas y pronunciamientos, los de arriba brindarán con champán por el legado de «los mártires de Chicago», aunque los de abajo siguen siendo los mártires de Honduras.
El obrero no necesita discursos. Necesita salarios que le permitan vivir, no sobrevivir. No necesita banderas rojas ondeando en edificios gubernamentales, sino contratos estables, jornadas justas, pensiones dignas. El trabajador hondureño ya no quiere promesas, quiere dignidad.

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